Hace tan solo unos días, el pasado jueves 10 de febrero, se conmemoró en todo el planeta el Día Mundial de las Legumbres, una celebración dirigida a poner en valor la extraordinaria importancia de esta categoría de alimentos para nuestra salud y bienestar, dadas sus numerosísimas propiedades nutricionales.

De hecho, las legumbres, junto con el Aceite de Oliva Virgen Extra, no solo tienen en común el privilegio de ser dos de los ingredientes clave de nuestra Dieta Mediterránea, sino que, además, son considerados, con todo merecimiento, como ‘superalimentos’ esenciales en nuestro día a día.

A partir de esta reflexión, hoy queremos aprovechar esta efeméride para profundizar un poco más en la estrechísima relación existente entre el Aceite de Oliva Virgen Extra y las legumbres, tomando como referencia la considerable tradición que existe en nuestro país a la hora de emplear el AOVE como ingrediente básico para la preparación de la práctica totalidad de platos en los que los cultivos de leguminosas cuentan con un protagonismo principal.

En este sentido, el idilio existente entre las legumbres y el Aceite de Oliva Virgen Extra no solo se explica a partir de la sobresaliente integración de matices y sabores que ofrecen de forma conjunta, sino también por toda una serie de elementos saludables y gastronómicos que consideramos necesario resaltar a continuación:

Si te apasiona el toque único que el Aceite de Oliva Virgen Extra aporta a tus platos, y sueles emplearlo en prácticamente todas tus elaboraciones, estamos seguros de que muy probablemente habrás escuchado en alguna ocasión la existencia de una tipología o variedad de AOVE que incluye en sus características y etiquetado el término ‘coupage’.

A diferencia de aquellos aceites de oliva virgen extra elaborados a partir de una única variedad de aceituna, o monovarietales, un AOVE coupage tiene la particularidad de que se ha realizado mediante la combinación de dos o más variedades diferentes, con el fin de potenciar en esta mezcla los aspectos característicos y organolépticos diferenciales de cada una de ellas.

En este sentido, si bien puede darse el caso de que la elaboración de un aceite de oliva coupage tenga un origen natural, cuando se lleva a cabo la recogida de aceituna procedente de una zona de recolección en la que están presentes distintas variedades de olivo y en la que su separación resulta imposible o supondría un coste muy elevado, cada vez es más habitual que su origen tenga un carácter deliberado o manual, cuidando hasta el último detalle en cuanto a las variedades y proporciones elegidas.

Así, previamente a la elaboración del aceite de oliva, las personas responsables de este proceso, o maestros de la almazara, establecen la proporción de cada una de las variedades de aceituna que conformarán su Aceite de Oliva Virgen Extra coupage, otorgándole así un carácter único y diferenciado, resultante de los matices propios de las distintas variedades seleccionadas.

El Aceite de Olida Virgen Extra (AOVE) es uno de los alimentos más relevantes de nuestra dieta mediterránea. Si en invierno es la base de todos nuestros guisos, en verano cobra más peso aún si cabe. Además de formar parte del aliño de casi todas las ensaladas, está presente en recetas como el gazpacho o el salmorejo tan socorridas en días de calor.

Sin embargo, si hablamos de AOVE y altas temperaturas, resulta casi inevitable no mencionar cómo ha de ser su conservación durante los meses estivales.