Categoría: Sabor

Entre las innumerables propiedades organolépticas y saludables del AOVE hay una que le otorga un valor gastronómico único: la versatilidad de sus matices.

Más allá de todas las propiedades que lo convierten en un superalimento, gracias a sus múltiples beneficios nutricionales para tu salud, el Aceite de Oliva Virgen Extra destaca por su extraordinaria intensidad y diversidad de sabores.

En este sentido, uno de los aspectos que más se valora a nivel gastronómico en relación al Aceite de Oliva Virgen Extra es su capacidad para aportar a los platos matices que permiten potenciar su sabor original y, lo que quizás es aún más importante, en la posibilidad de seleccionar su presencia e intensidad en función de la variedad de aceituna elegida para la elaboración del AOVE.

Aunque es posible que te resulte sorprendente, la aceituna es de los pocos frutos en los que se pueden encontrar, en función de sus propiedades organolépticas naturales y su variedad, los cuatro sabores básicos que percibe nuestro sentido del gusto, como son los matices dulces, salados, amargos y ácidos.

Estamos seguros de que, en más de una ocasión, te habrás planteado qué significa el término ‘frutado’ en relación a un AOVE. Aquí tienes la respuesta.

Cuando se hace referencia a los diferentes matices presentes en un AOVE es bastante habitual que se emplee, entre otros términos, un concepto que puede llevar a cierta confusión, como es el de ‘frutado’ (que no ‘afrutado’).

En este sentido, llama la atención que el carácter frutado de un Aceite de Oliva Virgen Extra es, precisamente, una de las características más importantes y diferenciales a la hora de evaluar su calidad y propiedades únicas, por lo que consideramos indispensable aprovechar este espacio para resolver tus posibles dudas sobre este aspecto.

Al hablar de los matices frutados de un AOVE se está incidiendo en la exposición de aquellas sensaciones o propiedades organolépticas que se perciben con un mayor o menor nivel de intensidad durante la realización de su cata profesional o su consumo a nivel doméstico, y que están relacionadas de forma directa con las características que se han trasladado, cuidando al máximo su pureza, desde la aceituna al Aceite de Oliva Virgen Extra resultante.

El pasado 13 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Dieta Mediterránea, una cultura gastronómica en la que el AOVE tiene un protagonismo clave.

No cabe duda de que, a día de hoy, la Dieta Mediterránea es conocida en todo el mundo, ni tampoco de que se considera, por méritos propios, como sinónimo y ejemplo de una alimentación equilibrada y saludable.

En este sentido, una gran parte de la responsabilidad del éxito de esta dieta, así como de su asociación a unos estándares de alimentación sumamente beneficiosos para nuestro organismo, se encuentra en el papel esencial que ejerce en ella la presencia del Aceite de Oliva Virgen Extra.

Para entender este protagonismo básico del Aceite de Oliva en la Dieta Mediterránea hay que partir de la base de que este estilo de vida y alimentación, actualmente tan valorado, es el resultado de la transmisión de conocimientos culinarios a lo largo de varias generaciones, y en el que, desde su origen, ha primado en todo momento la inclusión de productos agroalimentarios de proximidad, frescos y de temporada.