Entre las innumerables propiedades organolépticas y saludables del AOVE hay una que le otorga un valor gastronómico único: la versatilidad de sus matices.
Más allá de todas las propiedades que lo convierten en un superalimento, gracias a sus múltiples beneficios nutricionales para tu salud, el Aceite de Oliva Virgen Extra destaca por su extraordinaria intensidad y diversidad de sabores.
En este sentido, uno de los aspectos que más se valora a nivel gastronómico en relación al Aceite de Oliva Virgen Extra es su capacidad para aportar a los platos matices que permiten potenciar su sabor original y, lo que quizás es aún más importante, en la posibilidad de seleccionar su presencia e intensidad en función de la variedad de aceituna elegida para la elaboración del AOVE.
Aunque es posible que te resulte sorprendente, la aceituna es de los pocos frutos en los que se pueden encontrar, en función de sus propiedades organolépticas naturales y su variedad, los cuatro sabores básicos que percibe nuestro sentido del gusto, como son los matices dulces, salados, amargos y ácidos.